Archivos mensuales: Abril 2007

Invasión francesa

No me chingues. Fui al baño a mear y me encontré un cerote entero y enorme en el fondo del retrete. No tenía agua el tanque porque no funciona el sapo. Le moví a la cadena para que bajara y dejé que se llenara. Cuando volví, todavía sin tirar el agua de mis riñones, jalé la cadena. No funcionó: parece que el cerote es demasiado grande. Qué pinche asco. Tuve que ir al baño de las francesas (están fuera, turisteando). Está inmundo. La ventana no tiene cortina y da a otros edificios. Sospecho que el submarino es obra de la belga-neoyorquina. Nomás estamos tres. Y el otro que no es yo o ella tiene baño propio en el penthouse-dependencia. Sí, fue ella. Pinche gringa asquerosa. Y lo peor es que ni tapado por papel estaba. Lo que quiere decir que no se ha limpiado o que ha tirado el papel con mierda al cesto. Las dos cosas me parecen de lo peor.

CHAT 1 (dedicado al glorious coaler):
-Víctor: les pasamos el trapo
-Diego: a mí no me gusta el fútbol :D
-Víctor: lo sé
-Víctor: eso dicen los bolsos cuando pierden
-Diego: ajajajajajajajajaja

CHAT 2 (dedicado a mi casero):
-Julián: hay nuevo post??
-Víctor: hoy no
-Julián: uh, estás vago…
-Víctor: y vos…
-Julián: jajaja
-Julián: estás voseando ya!
-Víctor: y sí…
-Víctor: viste?
-Julián: jaja

EDICIÓN: He vencido a la mierda. Introduje un destapacaños para despegarla del fondo. Antes había vaciado en balde varios baldes. ¡Tough shit! También se ha acordado de mí mi casero (justo, porque yo de su madre me acuerdo todos los días) y me ha avisado que en un par de horas llega un cabrón a invadir mi cuarto de 930 pesos. Es mexicano. Es decir, mil 860 pesos argentinos (seis mil 607 mexicanos) por compartir literas de presidiario.

EDICIÓN 2: No es mexicano el nuevo. Es español. Y un tanto veterano. Es decir, mi casero es tan pero tan pendejo que no puede diferenciar entre un mexicano y un español. Se puso verde cuando le dije que la francesa original se va mañana: 930 pesos menos, putito.

EDICIÓN 3: Es sevillano y pediatra oncológico mi roommate. Ronca como motocicleta y ocasionalmente rechina los dientes. Una pinturita. Está en Buenos Aires por un mes, para realizar una especie de internado en un hospital porteño. Vimos el Liverpool-Chelsea juntos. Él torcía por Liverpool, por la presencia española. Y yo por Chelsea, por Didier Drogba. Terminó celebrando él. Al anochecer salió a buscar algo de comer, creo. Y regresó sonriendo. “Está tocando una banda de samba”, dijo. “No, es candombe; de Uruguay”, corregí. Me asomé por el balcón y al frente de la comparsa iba una mujer con una remera a rayas verticales amarillas y negras, con un número 10 en blanco en la espalda. Iban rumbo a La Boca celebrando el triunfo clásico del Club Atlético Peñarol.